La familia sigue su proceso imparable de fragmentación. Más y más adolescentes crecen en hogares que hace tan sólo unos años podrían ser considerados “atípicos” pero que sin embargo, más y más se están considerando normales y conviven con el modelo tradicional. Hogares donde sólo existe uno de los padres, familias mezcladas (las creadas por cónyuges divorciados o separados que aportan hijos de un anterior matrimonio), parejas de hecho conviven con la familia tradicional. La lucha de los colectivos homosexuales por la adopción nos anuncia un futuro donde es posible que sean criados niños por dos padres o dos madres. La tasa de divorcios y separaciones sigue en aumento lo que hace predecir una explosión en los modelos familiares antes mencionados. Una reciente encuesta llevada a cabo entre adolescentes norteamericanos ponía de manifiesto que la mayoría consideraban tan válido un hogar con un sólo progenitor como el tradicional con dos.


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